A Tavo Kupinski
Esta pobreza es la merienda de los concentrados. ¿Ves los abrigos, las filas en busca de un plato de comida?
El renovado milagro de la lluvia abre nuestras soledades a algo más grande. Tu invierno llegó primero. Y allí quedó tu corazón.
El temporal agitó mi abrigo cuando miré más allá de los alambres. Y no supe decir mi nombre en los interrogatorios. No es que no quise. No supe.
Aquí, en los campos de la abolición, dejé la guitarra sobre el pie.
Y busque fotos viejas. Y todas tenían esa calma extraña de las guitarras en silencio.
Vos dijiste hablemos de chicas. Y las vimos bailar desnudas en la fila de los condenados. Y nos prometimos vivir por eso. Son tan lindas. No me falles.
Yo callaría por escribirte.
Mirá, yo elegiría la vida. Mientras la vida aún me elija.
Mirá, yo elegiría la vida. Mientras la vida aún me elija.
Aún si esta lluvia continuara. O se diera a tu silencio.

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